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Bishop Hougland’s Christmas Message | 2019

posted December 13, 2019

Written by Katie Forsyth

The following is a transcription of the video:

Stir up your power, O Lord. And with great might, come among us. And because we are slowly hindered by our sins, let your bountiful grace and mercy speedily help deliver us. Through Jesus Christ our Lord.

Hey Western and Eastern Michigan. Whayne Hougland here.

That is the collect for the third Sunday of Advent and it is a beautiful collect because it invites the spirit and power of God to come stir us up, which is kind of what Christmas is all about.

The question that I think we should be asking ourselves in this Advent season of preparing for Christmas is – what is this Messiah we are expecting? What is the Jesus God Among Us, the Emmanuel, that we’re seeking to receive on Christmas?

I think a lot of people, particularly in ancient times, thought of the Messiah as a political hero, a military leader, someone who would break in to the difficult times and just make everything good and holy and create a heaven on earth immediately. And everything would be great and happy.

That the Messiah would come and make everything good. Everyone happy. Everyone healed and whole and restore the whole world under this messiah, this Savior, this King, this Lord of Lords. Except that’s not what we get with this Jesus. This Jesus is not the Messiah that we expect and I wonder if it’s even the Messiah that we want.

Jesus instead, the Messiah, comes in the form of a child as humble and vulnerable an entity as we can relate to. And he comes among us and dwells among us and lives among us and has for over 2,000 years, affecting our lives internally and changing us, not by some bolt of lightning, but slowly. Slowly coming amongst us and changing us into the loving, compassionate, forgiving beings that we were made to be.

What are you looking for in the Messiah? What are you hoping to receive at Christmas? It may not be what you expect. Do we just want a mighty God to come in and fix everything? Or do we not have some share, some role, some relationship in the bringing the kingdom of God to bear as Jesus did?

This is an icon that I picked up in Bethlehem when I was on pilgrimage there a year and a half ago. It’s an icon of Mary and it is unique to Bethlehem because you can see how colorful it is, how bright, and there’s a slight sort of smile on Mary’s face that she is overjoyed to be carrying the Savior of the World – the true Messiah.

There are other icons of Mary that are pretty common but they’re often brown and more somber and there’s not a slight smile on Mary’s face. That’s typically associated with Jerusalem and Jesus’ death.

Here we are on the cusp of Christmas and the birthplace of Jesus in Bethlehem. And it’s here in Bethlehem that Mary bears and brings to bear the Son of God into the World.

The question for us becomes how can we assist Mary in this work. How might we as well cary this Jesus, our Messiah, into the world?

Looking forward to seeing you in the new year. Hope its a blessed and holy and happy one. And that you each have a very Merry Christmas. Thank you.


Suscita tu poder, oh Señor, y con gran potencia ven a nosotros; ya que estamos impedidos penosamente por nuestros pecados, haz que tu abundante gracia y misericordia nos ayuden y libren prontamente; por Jesucristo nuestro Señor.

Hola, Michigan Occidental y Oriental. Whayne Hougland por acá.

Esta es la colecta para el tercer domingo de Adviento. Es una colecta muy hermosa porque invita al espíritu y el poder de Dios a venir a despertarnos, que a fin de cuentas, es de lo que se trata la Navidad.

La pregunta que creo que deberíamos hacernos en esta temporada de Adviento, de preparación para la Navidad es: ¿Quién es este Mesías que estamos esperando? ¿Quién es el Dios de Jesús entre nosotros, el Emmanuel, que estamos buscando recibir en Navidad?

Creo que mucha gente, particularmente en la antigüedad, pensaba en el Mesías como un héroe político, un líder militar, alguien que llegaría en tiempos difíciles y simplemente haría todo bueno y santo y crearía un cielo en la tierra inmediatamente. Y todo sería feliz para siempre.

El Mesías vendría y lo arreglaría todo. Todo el mundo sería feliz. Todas las enfermedades sanarían y el mundo entero sería renovado bajo este Mesías, este Salvador, este Rey, este Señor de Señores. Excepto que eso no es lo que obtenemos con este Jesús. Este Jesús no es el Mesías que esperamos y me pregunto si es incluso el Mesías que queremos.

En cambio, Jesús, el Mesías, viene en la forma de un niño, un ser humilde y vulnerable con el que podemos relacionarnos. El viene entre nosotros, y habita entre nosotros, y vive entre nosotros, y lo ha hecho durante más de 2,000 años, afectando nuestras vidas internamente y cambiándonos, no por la fuerza, sino lentamente. Viniendo a vivir entre nosotros lentamente y transformándonos en los seres amorosos, compasivos y perdonadores que fuimos creados para ser.

¿Qué estás buscando en el Mesías? ¿Qué esperas recibir en Navidad? Puede que no sea lo que esperas. ¿Queremos que un Dios poderoso llegue y lo arregle todo? ¿O será que nos toca hacer algo, jugar algún papel, cultivar alguna relación, para que el reino de Dios venga, tal como lo hizo Jesús?

Este es un icono que recogí en Belén cuando estaba en peregrinación allí hace un año y medio. Es un ícono de María y es exclusivo de Belén porque se puede ver cuán colorido es, cuán brillante, y que María tiene dibujada una sonrisa porque está encantada de llevar en su seno al Salvador del Mundo: el verdadero Mesías.

Hay otros íconos de María que son bastante comunes, pero a menudo son marrones y más sombríos y no hay ninguna sonrisa en el rostro de María. Estos están típicamente asociados con Jerusalén y la muerte de Jesús.

Aquí estamos en la cúspide de la Navidad y el lugar de nacimiento de Jesús en Belén. Y es aquí en Belén donde María lleva y trae al Hijo del Dios al mundo.

La pregunta para nosotros es cómo podemos ayudar a María en esta labor. ¿Cómo podríamos también llevar a este Jesús, nuestro Mesías, al mundo?

Espero verlos en el año nuevo. Espero que sea un año bendecido, santo y feliz. Y que cada uno tenga una muy feliz Navidad. Gracias.